El mundo está lleno de gente creativa que desconoce su poder oculto. Por timidez, por no haber vibrado al ritmo de lo que le apasiona o por estar rodeado de hijos de puta.
Si algo me quedó claro en mis más de 15 años de experiencia en medios de comunicación es que el problema no es el talento, sino saltar el muro de la cárcel del no me animo.
A ver si te despertás de una vez. Tenés el don. Todos lo tenemos. La diferencia es que algunos quieren brillar y otros se quedan en la comodidad de navegar en las tibias aguas del miedo a fallar.
De qué hablamos cuando hablamos de creatividad
La creatividad es una actitud. Es el acto más honesto y brutal de pararse frente a lo obvio y decir: "No, esto se hace distinto". Y da pánico, porque detrás de todo esto opera la famosa tripa social.
Hay gente que sabe detectar instintivamente qué va a pegar en lo más profundo del sentimiento colectivo.
Se resume así: si tu idea no provoca una reacción visceral (amor, odio, risa, llanto) no está lo suficientemente lejos.
Ganale al miedo o te gana a vos
Si no querés estar más del lado que solo la ve pasar, bienvenido. Acá te dejo un decálogo de bombas nucleares para que sepas por dónde va la cosa:
- Dejá de ser racional: el instinto te da el golpe de efecto.
- Si hay rechazo hay algo: si algo no incomoda lo suficiente es tibieza. Y por ahí no es.
- Hay que meterse en quilombos: si no te toca justificar una locura, no fue lo suficientemente creativa.
- Se van a copiar de vos: cuando generás influencia todos quieren imitarte.
- Aburrite: la mente se descongela en tiempos muertos y encuentra motivaciones donde menos esperás.
- El caos es un gran aliado: las chispas saltan en el desorden. Los correctos solo siguen reglas.
- Consenso las pelotas: si todos están de acuerdo, la idea es genérica.
- Tu idea es una exnovia: nunca jamás te enamores de ella. Enfocate en los problemas que presenta y sé brutalmente crítico con la solución.
- Si sacás el arma, dispará: una vez lanzada la bala no hay vuelta atrás. Comprometete con el impacto, no con la reversibilidad.
- Sos el "por qué", no el "cómo": da el objetivo final y el propósito y dejá que el equipo encuentre el camino.
