
¿Viste esos jardines perfectos con colores radiantes y donde todo el pasto mide exactamente lo mismo? Son lindos de lejos, pero esconden una regla brutal: lo que sobresale, se corta.
Hace muchísimos miles de años, Aristóteles usó a Heródoto para hablar de algo así como el sindrome de la amapola alta.
Alerta de spoiler: si querés convertirte en Edward Scissorhands no es por acá.
Su lógica es simple y perversa: si una flor crece más rápido que el resto y desafía la simetría del grupo, se descabeza.
Quisiste mejorar el jardín entregando el proyecto antes de tiempo, resolviendo quilombos que nadie vio, avanzando con ideas renovadoras, ahorrando plata en procesos. ¿Te felicitaron?
No.
Murmullos. Miradas que juzgan. Rumores. Bajada de línea tipo "pero vos querés quedar bien con el jefe" o "bajá un cambio, nos dejás mal a todos".
O peor.
Te llenaron de más trabajo, porque el premio a la eficiencia en este sistema roto es el castigo de cargar con la ineficiencia ajena.
Te empiezan a podar. Te dicen que sos "muy intenso". Que "no tenés perfil bajo". Y vos, en tu necesidad de pagar el alquiler, empezás a cuestionarte.
¿Deberías haberte guardado la solución? ¿Tenías que pedir perdón por hacer bien mi trabajo?
La tentación de volverse mediocre es enorme. Es un refugio calentito. Si hacés la plancha, nadie te molesta. Si no brillás, nadie te quiere apagar. Si sos una amapola enana, la tijera pasa de largo.
Vos no eligís crecer. Está en tu naturaleza. No podés hacer las cosas mal a propósito para que tu ego no se lastime.
Hay una mala noticia para los jardineros del miedo que manejan la tijera. Pueden cortar la flor, pero no saben cómo matar la raíz.
Así que dale, pasen la podadora. Nivelen para abajo, que los que miramos al sol no le tenemos miedo al éxito.
¿Deberías haberte guardado la solución? ¿Tenías que pedir perdón por hacer bien mi trabajo?
La tentación de volverse mediocre es enorme. Es un refugio calentito. Si hacés la plancha, nadie te molesta. Si no brillás, nadie te quiere apagar. Si sos una amapola enana, la tijera pasa de largo.
Vos no eligís crecer. Está en tu naturaleza. No podés hacer las cosas mal a propósito para que tu ego no se lastime.
Hay una mala noticia para los jardineros del miedo que manejan la tijera. Pueden cortar la flor, pero no saben cómo matar la raíz.
Así que dale, pasen la podadora. Nivelen para abajo, que los que miramos al sol no le tenemos miedo al éxito.